El perdón

Pedirle perdón es el gesto más vacío y hueco que se me ocurre. La única y mínima posibilidad que tengo de que lo considere como algo sincero es el compromiso constante, centrado y urgente de materializar esas disculpas en un cambio genuino y auténtico.

– James Rhodes. Instrumental.

 

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El abuso y la vergüenza

La vergüenza es el motivo por el no se lo contamos a nadie. Las amenazas funcionan cierto tiempo, y el suicidio es el silencio definitivo. Da igual cuánto tiempo dediques a decirles a gritos a las víctimas, como El indomable Will Hunting, que “no ha sido culpa tuya”. También podrías decirles que el cielo es verde.

– James Rhodes. Instrumental.

La música clásica

No es de extrañar que la música clásica sea tan propia de tarados. Una única pieza musical tiene docenas de datos insignificantes vinculados a ella, ninguno de los cuales tiene la menor importancia para nadie, al margen de mí y de los otros cuatro chalados del piano que están leyendo esto.

– James Rhodes. Instrumental.

(Nota: no tengo ni idea qué sea ‘chalados’ pero me lo supongo, como ustedes. El libro que tengo está traducido el español de España, “disculpad”).

 

El victimismo.

Se trata de una adicción que resulta más destructiva y peligrosa que cualquier droga, que casi nunca se reconoce, de la que se habla aún menos. Algo insidioso, generalizado, que ha alcanzado niveles de epidemia. Es la principal causa de esa actitud de creerse con derecho a todo, de la pereza y la depresión en la que estamos inmersos. Es todo un arte, una identidad, un estilo de vida que te brinda una infinita e inagotable capacidad de sufrimiento.

Es el victimismo.

– James Rhodes. Instrumental.